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Los hombres que amaban a Cthulhu

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Autor:
hellrose place
Fecha de subida:
10-06-2009
Tags:
 cthulhu lovecraft necronomicon larsson hombres amaban
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414 veces
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Lisbeth se despertó sobresaltada por el sonido de su móvil. Miró el despertador y se fijó en que eran ya más de las once, bostezó y cogió el teléfono: era Aramskij, su jefe en Milton Security.

-"Si quieres, tengo un trabajito para tí. No parece complicado y es aquí mismo, en Estocolmo."

Lisbeth se lo pensó brevemente y aceptó ,pues unas coronas extra no le vendrían mal. Aramskij le dijo que le mandaba todos los datos a su email.

 

Trás dos cafés, una ducha y un cigarrillo Lisbeth se sentó ante su ordenador y abrió el email. El trabajo había sido encargado por Robert Ericksson, coleccionista de libros raros y antiguos que aseguraba que un hombre llamado Larsson le había robado un ejemplar de un libro mítico llamado “Necronomicón”. Ericksson estaba convencido de la autoría de Larsson pero ante la falta de pruebas tangibles había decidido no acudir a la policía y encargar el trabajo a Milton Security.

 

Lisbeth investigó la historia del libro. El “Necronomicón” al parecer era un libro de magia negra escrito por un árabe loco llamado Abdul Alhazred que aseguraba que a través de los hechizos descritos en el libro se podía contactar con seres de otras dimensiones . Solo había unos pocos ejemplares y todos se encontraban en bibliotecas de prestigio y universidades donde su acceso estaba altamente restringido.

 

Lisbeth se dirigió hacia Drotninggatan, la céntrica calle donde Larsson vivía. Al llegar se dio cuenta de su buena suerte pues justo enfrente de la casa de este había un hotel, donde reservó una habitación para un día. Su intención era acabar cuanto antes con este trabajo y entrar a por el libro a casa de Larsson en cuanto este saliera.

Alrededor de las 9 de la noche Larsson salió del edificio. Era un hombrecillo pequeño y moreno con gafas y que daba muy malas vibraciones; de hecho al caminar por la bulliciosa calle se pudo fijar en que parecía que la gente se apartaba de él en cuanto se percataban de su presencia. Lisbeth rapidamente se dirigió a casa de Larsson y entró sin dificultades pues la cerradura era antigua.

 

Lo primero que notó al entrar fue el enrarecido ambiente y el putrefacto olor que emanaba del pequeño apartamento. La sensación de estar en esa casa era como la de estar en una jungla tropical donde un jaguar hubiera matado algún animal. Lisbeth se detuvo y oyó un ruido como de algo latiendo al otro lado de una puerta, la abrió y lo que allí vio le heló la sangre: el “Necronomicón” abierto sobre una especie de altar de piedra lleno de símbolos rúnicos y ante ese altar una especie de ventana a otra dimensión donde se podían ver seres de apariencia monstruosa y reptil. Lisbeth cerró el libro y sin pensarselo dos veces sacó su mechero y lo quemó, saliendo después apresuradamente de la casa viendo aún en su cabeza aquellos seres de pesadilla que un loco quería traer a esta tierra.

 


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